¡Elige las gafas correctas para ti!

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Para dar una imagen clara, los rayos de luz se doblan (refractan) uniformemente sobre una pequeña área de la retina llamada mácula. La retina es una fina capa que tapiza el fondo del ojo actuando como una pantalla de cine, en la que se proyectan las imágenes que son enviadas al cerebro a través del nervio óptico, donde son interpretadas. En las personas emétropes, aquellas que no tienen ningún error o defecto refractivo, los rayos de luz que contienen la información sobre las imágenes, se proyectan en la mácula de la retina. La mácula de la retina es el punto en el que se encuentra células sensibles al color (conos) y los cambios de luz (bastones). Sin embargo, en las personas amétropes (aquellas que tienen algún error refractivo como miopía, hipermetropía, astigmatismo o presbicia), la luz es incapaz de concentrarse en esta zona de la retina.

Las lentes correctoras refractan la luz ajustando el foco en el punto correcto de la retina y permitiendo, de este modo, que el usuario vea claramente. Por eso, cada error refractivo necesita una lente diferente:

  • Miopía: Debido a que el ojo es demasiado alargado, los rayos de luz no llegan bien a la retina, enfocándose delante de la misma. Como consecuencia de esto, la persona percibe borrosos los objetos situados en el campo de visión de lejos. Para corregir este error refractivo, que suele estar determinado genéticamente, la lente debe ser cóncava, es decir, más gruesa en el borde y más delgada en el centro. De este modo, los rayos consiguen refractar más lejos, permitiendo que la luz se centre en el lugar correcto y ofrezca al usuario una imagen clara.
  • Hipermetropía: Las personas hipermétropes tienen el ojo más estrecho y, en consecuencia, los rayos de luz que entran por la pupila llegan más lejos, enfocándose detrás de la retina y haciendo que los objetos que están situados en el plano de cerca, se perciban desdibujados. Este error refractivo, que suele detectarse en edad infantil, se corrige con una lente convexa (más gruesa en el centro y más delgada en los bordes). Este tipo de lente hace que los rayos refracten más cerca, haciendo que la visión del individuo se vuelva más nítida.
  • Astigmatismo: Aunque este defecto refractivo puede tener diferentes causas, por lo general es debido a que la córnea del ojo es, más que redonda, ovalada. Esto hace que la luz no se proyecte en un único foco en la correcta parte de la retina sino que los rayos refracten en varios puntos de la retina, ofreciendo como resultado una imagen borrosa, como la que se percibe al mirar a través de un cristal esmerilado, a diferentes distancias. Del mismo modo que las personas amétropes ven algunas cosas borrosas, también pueden percibir imágenes con detalle a diversas distancias. El astigmatismo puede ser similar a la miopía y/o la hipermetropía y, darse al mismo tiempo que estos errores refractivos. De este modo, se puede corregir con lentes cóncavas, convexas o cilíndricas. Estas últimas son aquellas que tienen un lado curvado (cóncavo o convexo) y el otro plano. La mayoría de las personas (más de un 90%) tienen astigmatismo pero éste suele ser leve y no necesitar corrección.
  • Presbicia: La presbicia o vista cansada es un error refractivo que aparece como consecuencia lógica de la edad, a partir de los 40-45 años. Es resultado del desgaste (o cansancio) que se produce en los músculos que controlan el enfoque del cristalino, lo que dificulta el enfoque de los objetos situados en el plano de cerca. Las personas que tienen presbicia pueden utilizar lentes monofocales, bifocales o, progresivas. Las lentes monofocales cuentan con la graduación necesaria para visión próxima en su parte inferior, dejando la superior sin graduar. Permiten al usuario ver bien de lejos, sin necesidad de quitarse o bajarse las gafas. Las lentes bifocales ofrecen graduación de cerca y lejos. La graduación de cerca se encuentra en la parte inferior de la lente mientras que la visión de lejos está situada en la parte superior. Las lentes bifocales no ofrecen calidad de visión intermedia; hay un “corte” entre las zonas de visión de cerca y de lejos que hace que las distancias intermedias se perciban borrosas. Las lentes progresivas constituyen la mejor opción visual para los présbitas. En ellas, la graduación cerca-lejos, se produce de forma progresiva, sin cortes, permitiendo una visión natural incluso a las personas que no han usado gafas antes.
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