Salud visual y conducción

Conducir es una labor compleja en la que intervienen cientos de músculos y conexiones cerebrales. Como todo acto del ser humano, los ojos son la principal fuente de información con la que nuestro sistema nervioso coordina y organiza los movimientos. Es por ello por lo que, a la hora de conducir, hay que estar seguros de que los ojos están en un estado de salud óptimo.

Para evitar riesgos innecesarios os dejamos unos cuantos consejos para que la vista nunca sea un problema durante la conducción:

  • Revisa tu vista aunque no te haya caducado el permiso de conducir.
  • Si tienes gafas, lleva siempre la graduación correcta, los cristales limpios y sin rayaduras, gafas de repuesto y revísate cada año o cada dos años por tu optometrista. Contrólate la vista cada año o cada seis meses.
  • Las gafas de sol son un complemento casi indispensable para conducir, ya que los rayos del sol pueden cegar al conductor en numerosas ocasiones, generando momentos de peligro innecesario.
  • Las personas que sufran trastornos en la visión de color deben aumentar las precauciones en caso de niebla, lluvia… y aumentar la distancia de seguridad ya que pueden no percibir bien las luces traseras de frenado, sobre todo si son muy oscuras o están sucias. Pueden alterar también la visión de color los gases de la combustión del motor, exceso de alcohol y tabaco, algunos medicamentos y drogas.
  • Evita la conducción nocturna sobre todo si tienes glaucoma y si tienes más de 65 años, miopía, cataratas o después de ser operado de problemas visuales y durante un tiempo prudencial. Los parabrisas teñidos y la utilización de gafas coloreadas son perjudiciales para la función visual durante la conducción nocturna. Lleva los faros bien nivelados y limpios. Si conduces habitualmente de noche o tienes mas de 60 años aumenta el consumo de vitamina A en tu dieta (zanahoria, lechuga, espinacas, naranjas, mandarinas, melón, plátanos, pescado y aceite de maíz, etc.)
  • Prevçen que aparezca la fatiga ocular aumentando el ritmo y la frecuencia de los parpadeo, con mayor intensidad si utilizas lentes de contacto. Evita las corrientes de aire de las ventanas y usa el aire acondicionado con moderación.
  • Para evitar el deslumbramiento lleva limpio y sin rayaduras el parabrisas.
  • Conduce a la velocidad adecuada. La velocidad disminuye el campo visual considerablemente (se estrecha), precisa de mayor atención y concentración y aparece antes la fatiga ocular y el cansancio.
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